“Pequeña escéptica, quedarás convencida. ¿Qué amor tengo por la señorita Ingram? Ninguno: y eso bien lo sabes. ¿Qué amor tiene ella por mí? Ninguno: como me he tomado la molestia de demostrar: hice que le llegara el rumor de que mi fortuna no era ni un tercio de lo que se suponía, y tras eso me presenté para ver el resultado; fue frialdad tanto por parte de ella como de su madre. No querría—no podría—casarme con la señorita Ingram. A ti—¡a ti, criatura extraña, casi sobrenatural!—te amo como a mi propia carne. A ti—¡pobre, desconocida, pequeña y sin belleza como eres!—te ruego que me aceptes como
Table of Contents
XXIII
440