salmuera; una vez hecho esto, se puso ropa seca, encendió su pipa y, apoyándose en la borda mientras miraba bondadosamente a los que lo rodeaban, parecía decirse a sí mismo: «Es un mundo de mutua sociedad anónima en todos los meridianos. Los caníbales debemos ayudar a estos cristianos».
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XIII. Carretilla
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