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XCIV

¡Ojalá pudiera seguir exprimiendo ese esperma para siempre! Por ahora, ya que mediante muchas y prolongadas experiencias repetidas he percibido que, en todos los casos, el hombre debe tarde o temprano disminuir, o al menos trasladar, su concepto de la felicidad alcanzable; no situándolo en modo alguno en el intelecto ni en la fantasía; sino en la esposa, el corazón, el lecho, la mesa, la silla de montar, el hogar, el país; ahora que he percibido todo esto, estoy listo para exprimir la caleta eternamente.

En pensamientos de las visiones de la noche, vi largas filas de ángeles en el paraíso, cada uno con las manos en una jarra de esperma de ballena.

Ahora bien, mientras discurrimos sobre el esperma, es menester hablar de otras cosas emparentadas con él, en el asunto de preparar el cachalote para los perolones.

Primero viene el whitehorse, llamado así, que se obtiene de la parte cónica del pez y también de las porciones más gruesas de su aleta caudal. Es duro, con tendones conge lados —un atado de músculos—, pero aún contiene algo de aceite. Después de ser separado de la ballena, el whitehorse se corta primero en rectángulos portátiles antes de pasar por la picadora. Se parecen mucho a bloques de mármol de Berkshire.

Plum-pudding es el término aplicado a ciertas partes fragmentarias de la carne de ballena que, aquí y allá, se adhieren a la frazada de grasa y participan a menudo, en considerable medida, de su untuosidad. Es un objeto de lo más refrescante, cordial y hermoso a la vista. Como su nombre lo indica, es de un tinte sumamente rico y jaspeado, con un fondo veteado de nieve y oro, salpicado de manchas de la más profunda púrpura y carmesí. Son ciruelas de rubíes sobre cuadros de cidra.

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