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XXXII. Cetología

Mas acaso pueda concebirse que, en las partes internas de la ballena, en su anatomía⁠—allí, al menos, podremos dar con la clasificación correcta. ¡Pues no; qué cosa hay, por ejemplo, en la anatomía de la ballena de Groenlandia que sea más llamativa que sus barbas? Y sin embargo, ya hemos visto que por sus barbas es imposible clasificar correctamente a la ballena de Groenlandia. Y si descendéis a las entrañas de los varios leviatanes, pues allí no hallaréis distinciones ni en la quincuagésima parte tan útiles para el sistematizador como las externas ya enumeradas. ¿Qué queda entonces? Nada más que tomar a las ballenas en cuerpo, en su entero y generoso volumen, y clasificarlas audazmente de ese modo. Y este es el sistema bibliográfico aquí adoptado; y es el único que puede posiblemente tener éxito, pues es el único practicable. Prosigamos.

Libro I (“Folio”), capítulo IV (“El jorobado”).—A esta ballena se la ve a menudo en la costa septentrional de América. Con frecuencia ha sido capturada allí y remolcada hasta el puerto. Lleva una gran carga a la espalda como un buhonero; o bien podría llamársela la ballena Elephant and Castle. En cualquier caso, su nombre popular no la distingue lo suficiente, ya que el cachalote también

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