pino una vez y encontró un anillo de plata incrustado en él; la alianza de algún viejo negro. ¿Cómo llegó ahí? Y eso mismo dirán en la resurrección, cuando vengan a rescatar este viejo mástil y encuentren un doblón incrustado en él, con ostras adheridas a la corteza rugosa. ¡Oh, el oro!, ¡el precioso, precioso oro!; ¡el avaro verde pronto os atesorará! ¡Chitón! ¡chitón! Dios anda por los mundos recogiendo moras. ¡Cocinero!, ¡eh, cocinero!, ¡y cocínanos! ¡Jenny!, ¡ey, ey, ey, ey, ey, Jenny, Jenny!, ¡y ten lista tu torta de maíz!”
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