hambruna; le irá más tolerable a ese prudente fiyi, os digo, en el día del juicio, que a ti, gourmet civilizado e ilustrado, que clavas gansas al suelo y te banqueteas con sus hígados hinchados en tu paté de fois gras.
¿Pero Stubb se come la ballena a su propia luz, no? ¿Y eso es llover sobre mojado, verdad?
Mira el mango de tu cuchillo ahí, tú, gourmand civilizado e ilustrado que cenas ese bistec asado, ¿de qué está hecho ese mango? ¿De qué, sino de los huesos del hermano del buey mismo que te estás comiendo?
¿Y con qué te limpias los dientes, después de devorar esa Oca grasa? Con una pluma de la misma ave. ¿Y con qué pluma redactaba formalmente sus circulares el Secretario de la Sociedad para la Supresión de la Crueldad contra los Gansos? No hace más de uno o dos meses que esa sociedad aprobó una resolución de no patrocinar nada que no fueran plumas de acero.