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LXXXIII

Posiblemente, también, Jonás podría haberse acurgenciado en una muela hueca; pero, pensándolo bien, la ballena franca no tiene dientes.

Otra razón que Sag-Harbor (le llamaban así) aducía para justificar su falta de fe en lo tocante al profeta, tenía que ver confusamente con su cuerpo aprisionado y los jugos gástricos de la ballena.

Pero esta objeción también se viene abajo, porque un exégeta alemán supone que Jonás debió de refugiarse en el cuerpo flotante de una ballena muerta —del mismo modo que los soldados franceses en la campaña de Rusia convirtieron a sus caballos muertos en tiendas de campaña y se metieron a gatas en ellos—.

Además, otros comentaristas continentales han conjeturado que, cuando Jonás fue arrojado por la borda desde el barco de Jope, logró escapar inmediatamente a otra embarcación cercana, algún navío con una ballena como mascarón de proa; y, añadiría yo, posiblemente llamado La Ballena , tal como algunas naves se bautizan hoy en día El Tiburón , La Gaviota , El Águila .

Tampoco han faltado eruditos exégetas que han opinado que la ballena mencionada en el libro de Jonás no era más que un salvavidas —una bolsa de aire inflada—, al que nadó el profeta en peligro, salvándose así de un final acuoso.

Al pobre Sag-Harbor, por lo tanto, parece irle mal en todos los frentes. Pero aún le quedaba otra razón para su falta de fe. Era esta, si mal no recuerdo: Jonás fue tragado por la ballena en el mar Mediterráneo, y al cabo de tres días fue vomitado en algún lugar situado a tres días de viaje de Nínive, una ciudad situada a orillas del Tigris, a una distancia muchísimo mayor de tres días de viaje cruzando desde el punto más cercano de la costa mediterránea. ¿Cómo se come eso?

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