“En el año 1690 unas personas se hallaban en una colina alta observando a las ballenas soplar y retozar entre sí, cuando una de ellas señaló —apuntando al mar—: ahí hay un prado verde adonde los nietos de nuestros hijos irán por pan.”
“Construí una cabaña para Susan y para mí y armé una entrada en forma de arco gótico, colocando los huesos de la mandíbula de una ballena”.
“She came to bespeak a monument for her first love, who had been killed by a whale in the Pacific ocean, no less than forty years ago.”
—No, señor, es una ballena franca —respondió Tom—; le vi el soplo; levantó un par de arcos iris tan hermosos como los que un cristiano desearía contemplar. ¡Es un auténtico barril de aceite, ese sujeto!
“Trajeron los periódicos, y vimos en la Gaceta de Berlín que se habían introducido ballenas en el escenario de allí.”
“¡Dios mío! Sr. Chace, ¿qué pasa?” Respondí: “Un cachalote nos ha abierto una vía de agua”.
“Un marino sentado en la arboladura una noche, El viento soplaba con fuerza y libertad; Unas veces brillante, otras tenue, era la pálida luz de la luna, Y el fósforo brillaba en la estela de la ballena, Mientras chapoteaba en el mar”.
“La cantidad de estacha filada por los botes dedicados a la captura de esta única ballena ascendió en total a 10 440