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LXXXVI

bote puede resistirlo. > Vuestra única salvación radica en esquivarlo; pero si llega de flanco a través del agua circundante, entonces, debido en parte a la leve flotabilidad del ballenero y a la elasticidad de sus materiales, una costilla agrietada o un par de tablones rotos, una especie de puntada en el costado, suele ser el resultado más grave. Estos golpes laterales sumergidos se reciben tan a menudo en la pesca, que se consideran un mero juego de niños. Alguien se quita la blusa y

Tercero: No puedo demostrarlo, pero me parece que en la ballena el sentido del tacto está concentrado en la cola; pues en este aspecto posee una finura que solo es comparable a la exquisitez de la trompa del elefante.

Esta delicadeza se manifiesta principalmente en la acción de barrer, cuando con doncellezca suavidad la ballena mueve con cierta blanda lentitud sus inmensas aletas caudales de un lado a otro sobre la superficie del mar; y si llega a rozar tan solo las patillas de un marinero, ¡ay de ese marinero, patillas y todo!

¡Qué ternura hay en ese tacto preliminar!

Si esta cola tuviera alguna capacidad prensil, enseguida me acordaría del elefante de Darmonodes, que tanto frecuentaba el mercado de flores y, con reverentes saludos, regalaba ramilletes a las doncellas y luego acariciaba sus cinturones.

Por más de un motivo, es una lástima que la ballena no posea esta virtud prensil en la cola; pues he oído hablar de otro elefante más que, al ser herido en el combate, curvaba su trompa y extraía el dardo.

Cuarto: Sorprendiendo desprevenida a la ballena en la supuesta seguridad del medio de mares solitarios, la encuentras despojada de la

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