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XLV. The Affidavit

En tercer lugar: Hace unos dieciocho o veinte años, el comodoro J⁠⸺, que entonces mandaba una balandra de guerra estadounidense de primera clase, se encontraba cenando con un grupo de capitanes balleneros a bordo de un barco de Nantucket en el puerto de Oahu, en las Islas Sándwich. Al derivar la conversación hacia las ballenas, el Comodoro tuvo a bien mostrarse escéptico en cuanto a la asombrosa fuerza que los caballeros profesionales allí presentes les atribuían. Negó categóricamente, por ejemplo, que ballena alguna pudiera golpear de tal modo su robusta balandra de guerra como para hacerla gotear ni un solo dedal de agua. Muy bien; pero aún hay más. Unas semanas después, el Comodoro zarpó en esta inexpugnable nave rumbo a Valparaíso. Pero en el camino le salió al paso un corpulento cachalote que le pidió unos minutos para un asunto confidencial. Ese asunto consistió en propinarle a la nave del Comodoro un porrazo tal que, con todas las bombas de achique funcionando, tuvo que poner proa directa al puerto más cercano para carenar y reparar. No soy supersticioso, pero considero providencial el encuentro del Comodoro con aquel cachalote. ¿Acaso Saulo de Tarso no se convirtió de la incredulidad a causa de un susto semejante? Os digo que el cachalote no tolera tonterías.

Me remitiré ahora a los Viajes de Langsdorff para citar un pequeño detalle al respecto, de particular interés para quien esto escribe. A propósito, debéis saber que Langsdorff formaba parte de la famosa Expedición de Descubrimiento del almirante ruso Krusenstern a principios del presente siglo. El capitán Langsdorff comienza así su capítulo decimoséptimo:

“Hacia el trece de mayo nuestro barco estuvo listo para zarpar, y al día siguiente nos hallábamos en mar abierto, en camino hacia Ojotsk. El tiempo era muy despejado y bueno, pero tan intolerablemente frío que nos vimos obligados a conservar nuestras ropas de abrigo. Durante unos días tuvimos muy poco viento; no fue sino hasta el diecinueve cuando sopló un fuerte vendaval del noroeste.

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