es muy borrascoso), y llamaron a toda la tripulación —visitantes incluidos— a tomar los rizos de las gavias, íbamos tan cargados en la parte alta que tuvimos que alzar a los demás con bolinas; e ignorantes, enrollamos las faldas de nuestras chaquetas en las velas, de modo que quedamos allí colgados, bien prendidos de los rizos en medio del vendaval aullador, como un ejemplo aleccionador para todos los marineros borrachos. Sin embargo, los palos no se vinieron abajo; y al poco rato bajamos a gatas, tan sobrios que tuvimos que pasar el flip de nuevo, aunque la salvaje espuma salada que estallaba por la escotilla del castillo de proa lo aguó y saló un poco más de la cuenta para mi gusto.
La carne de res estaba bien —dura, pero con consistencia—. Decían que era carne de toro; otros, que era carne de dromedario; pero no sé con certeza cómo era aquello. También tenían albóndigas; pequeñas, pero sustanciosas, simétricamente globulares e indestructibles. Me figuraba que uno podía sentirlas y hacerlas rodar dentro de su cuerpo después de tragadas. Si uno se inclinaba demasiado hacia adelante, corría el riesgo de que salieran disparadas de su interior como bolas de billar. El pan—, pero eso no se podía evitar; además, era un antiscorbútico; en resumen, el pan contenía el único alimento fresco que tenían. Pero el castillo de proa no tenía mucha luz, y era muy fácil dar un paso hacia un rincón oscuro cuando uno se lo comía. Pero, sopesándolo todo, tomándola de la percha al timón, considerando las dimensiones de las calderas del cocinero, incluidas sus propias calderas vivas de pergamino; de proa a popa, digo, el Samuel Enderby era un barco alegre; de buena comida y abundante; un ponche fino y fuerte; muchachos formidables todos, y excelentes de los talones de las botas a la cinta del sombrero.
Mas, ¿por qué creéis vosotros que el Samuel Enderby, y algunos otros balleneros ingleses que conozco —aunque no todos—, eran barcos tan famosos y hospitalarios, que pasaban la carne de res, y el pan, y la jarra, y la broma; y no se cansaban pronto de comer, beber y reír? Yo os lo diré. La