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en ser seguido por otros barcos, ingleses y estadounidenses, y así quedaron abiertos los vastos caladeros del cachalote en el Pacífico. Pero, no contentos con esta buena obra, los indefatigables miembros de la casa volvieron a ponerse en movimiento: Samuel y todos sus hijos —cuántos, solo su madre lo sabe— y bajo sus auspicios directos, y en parte, creo, a su costa, se indujo al gobierno británico a enviar el balandro de guerra Rattler en viaje ballenero de exploración al mar del Sur. Comandado por un capitán de navío, el Rattler hizo un viaje estrepitoso y prestó algún servicio; cuánto, no consta. Pero eso no es todo. En 1819, la misma casa equipó su propio barco ballenero de exploración para realizar un crucero de reconocimiento en las remotas aguas de Japón. Ese barco —acertadamente llamado el Syren— realizó un noble crucero experimental; y fue así como el gran caladero japonés comenzó a ser conocido de manera general. El Syren, en este famoso viaje, estuvo comandado por un capitán Coffin, natural de Nantucket.

Todo honor a los Enderby, por tanto, cuya casa, creo, existe hasta el día de hoy; aunque sin duda el Samuel original debió de soltar amarras hace mucho tiempo rumbo al gran mar del Sur del otro mundo.

El buque que llevaba su nombre era digno de tal honor, pues era un velero rapidísimo y una noble embarcación en todos los sentidos. Subí a bordo una vez a medianoche, mar adentro frente a las costas de la Patagonia, y bebí un buen flip allá abajo en el castillo de proa. Fue una charla estupenda la que tuvimos, y eran todos de primera: cada alma a bordo. ¡Vida corta para ellos y una alegre muerte! Y esa excelente charla que tuve —mucho, muchísimo después de que el viejo Ahab pisara sus tablones con su tacón de marfil— me recuerda la noble, sólida y sajona hospitalidad de ese barco; y que mi pastor me olvide y el diablo me recuerde si jamás la pierdo de vista. ¿Flip? ¿Dije que tomamos flip? Sí, y lo batíamos a razón de diez galones por hora; y cuando se armó el turbión (porque por allí, junto a la Patagonia, el tiempo

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