Después de tener las manos en él durante unos pocos minutos, los dedos se me volvieron como anguilas y comenzaron, por decirlo así, a serpentear y espiralizarse.
Mientras estaba allí sentado a mis anchuras, con las piernas cruzadas sobre la cubierta; después del amargo esfuerzo en el molinete; bajo un cielo azul y tranquilo; con el barco navegando perezosamente y deslizándose con tanta serenidad; mientras me bañaba las manos entre aquellos glóbulos suaves y gentiles de tejidos infiltrados, formados casi en menos de una hora; mientras estallaban generosamente bajo mis dedos y descargaban toda su opulencia, como uvas muy maduras su vino; mientras aspiraba aquel aroma incontaminado —literal y verdaderamente, como el olor a violetas de la primavera—, os aseguro que durante un tiempo viví como en un prado almizclado; me olvidé por completo de nuestro horrible juramento; en aquel esperma inexpresivo, me lavé las manos y el corazón de él; casi empecé a creer en la vieja superstición paracelsiana de que el esperma posee la rara virtud de calmar el calor de la ira; mientras me bañaba en aquel baño, me sentía divinamente libre de toda mala voluntad, petulancia o malicia de cualquier clase que fuera.
¡Exprime! ¡exprime! ¡exprime! durante toda la mañana; exprimí ese esperma hasta que yo mismo casi me fundí en él; exprimí ese esperma hasta que una extraña especie de locura se apoderó de mí; y me descubrí apretando sin darme cuenta las manos de mis compañeros de labor en él, confundiendo sus manos con los apacibles glóbulos. ¡Tan desbordante, afectuoso, amistoso y amoroso sentimiento engendraba esta ocupación!; que al fin estaba continuamente apretándoles las manos y mirándoles a los ojos con sentimentalismo; como quien dice: —¡Oh! ¡mis queridos semejantes, por qué habríamos de albergar por más tiempo asperezas sociales, o conocer el más mínimo mal humor o envidia! Vamos; apretémonos todos las manos; es más, exprimámonos todos los unos dentro de los otros; exprimámonos universalmente en la misma leche y el mismo esperma de la bondad.