de Mounttop, el cual, ¿ve?, estaba entonces amurada con amurada con el mío; y tomando el primer arpón, se lo planté a este viejo patriarca. Pero, ¡viva Dios, mire usted, señor—ánimos y almas vivas, hombre—, al instante siguiente, en un abrir y cerrar de ojos, me quedé ciego como un murciélago—ambos ojos fuera—, todo obnubilado y ensordecido por espuma negra; la cola de la ballena emergiendo derecha de ella, vertical en el aire, como un campanario de mármol. ¡De nada servía remar hacia atrás entonces!; pero mientras tanteaba a mediodía, con un sol cegador, puro sol de coronación; mientras tanteaba, digo, tras el segundo hierro, para arrojarlo por la borda—, cae la cola como una torre de Lima, cortando mi bote en dos, dejando cada mitad hecha astillas; y, primero los alerones, la blanca giba se abrió paso a través de los restos, como si todo fuera astillas de madera. Todos nadamos para alejarnos. Para escapar de sus terribles coletazos, me agarré al asta de mi arpón clavado en él, y por un momento me aferré a eso como un pez rémora. Pero una ola rompiente me arrojó lejos, y al mismo instante, el pez, dando una buena estocada hacia adelante, se fue a pique en un flash; y la barba de ese maldito segundo hierro que venía remolcándose cerca de mí me atrapó aquí” (dándose una palmada justo debajo del hombro); “sí, me atrapó justo aquí, digo, y me arrastró hacia las llamas del Infierno, según pensaba yo; cuando, cuando, de repente, gracias a la bondad de Dios, la barba se abrió paso desgarrando la carne —por toda la longitud de mi brazo—, salió cerca de mi muñeca, y salí floto arriba; y ese caballero de ahí les contará el resto (a propósito, capitán—el doctor Bunger, cirujano de a bordo: Bunger, muchacho—el capitán). Ahora, muchacho Bunger, cuenta tu parte de la historia”.
El caballero profesional así señalado familiarmente, había estado todo el tiempo cerca de ellos, sin nada específico a la vista que denotara su rango de caballero a bordo. Su rostro era sumamente redondo pero circunspecto; vestía una blusa o camisa de lana azul descolorida y pantalones remendados; y hasta ese