¿Dónde aprendió eso, sino allí? ¡Escuchad! Habla de nuevo, pero con más frenesí
“¡Formen de dos en dos! ¡Hagamos un general de él! ¡Eh, dónde está su arpón? Pónganlo aquí a lo largo.—¡Rig-a-dig, dig, dig! ¡hurra! ¡Ah, si hubiera ahora un gallo de pelea para sentarse en su cabeza y cantar! ¡Queequeg muere como un valiente!—¡acuérdense de eso; Queequeg muere como un valiente!—¡tengan muy en cuenta eso; Queequeg muere como un valiente! Digo yo; ¡valiente, valiente, valiente! pero el ruin del pequeño Pip, él murió como un cobarde; murió todo temblando;—¡fuera con Pip! ¡Escuchen; si encuentran a Pip, díganle a todas las Antillas que es un desertor; un cobarde, un cobarde, un cobarde! ¡Díganlas que saltó de un bote ballenero! Jamás tocaría mi pandereta por el ruin Pip, ni lo aclamaría General, si estuviera muriendo aquí una vez más. ¡No, no! ¡vergüenza sobre todos los cobardes—vergüenza sobre ellos! Que se vayan a ahogar como Pip, que saltó de un bote ballenero. ¡Vergüenza! ¡vergüenza!”