“La ballena le cayó directamente encima, y probablemente lo mató al instante.”
—Si haces el más mínimo ruido del carajo —respondió Samuel—, te mandaré al infierno.
“Los viajes de los holandeses e ingleses al Océano Septentrional, con el fin de descubrir, si fuera posible, un paso a través de él hacia la India, aunque fracasaron en su objetivo principal, dieron a conocer las guaridas de la ballena.”
“Estas cosas son recíprocas; la pelota rebota, solo para volver a saltar hacia adelante; pues ahora, al dejar al descubierto las guaridas de la ballena, los balleneros parecen haber dado indirectamente con nuevas pistas de ese mismo y místico Paso del Noroeste”.
“Es imposible cruzarse con un ballenero en el océano sin que llame la atención su aspecto singular. La embarcación con aparejo reducido, con vigías en los masteleros que escrutan con avidez la vasta extensión que los rodea, tiene un aire totalmente distinto al de aquellos dedicados a la navegación regular.”
“Los transeúntes en las inmediaciones de Londres y en otros lugares quizás recuerden haber visto grandes huesos curvados hincados verticalmente en la tierra, ya sea para formar arcos sobre puertas o entradas de cenadores, y tal vez les hayan dicho que se trataba de costillas de ballena”.