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XLI. Moby Dick

Porque así como los secretos de las corrientes en los mares nunca han sido divulgados todavía, ni siquiera por la más erudita investigación; así los ocultos caminos del Cachalote cuando se encuentra bajo la superficie siguen siendo, en gran parte, inexplicables para sus perseguidores; y de tiempo en tiempo han dado origen a las más curiosas y contradictorias especulaciones al respecto, especialmente en lo que atañe a los místicos modos mediante los cuales, tras sondear a gran profundidad, se transporta con tan vasta rapidez a los puntos más distantemente

Es cosa bien sabida tanto por los balleneros americanos como por los ingleses, y también cosa consignada en registros autorizados hace años por Scoresby, que algunas ballenas han sido capturadas muy al norte en el Pacífico, en cuyos cuerpos se han encontrado los arpones de venablos lanzados en los mares de Groenlandia.

Ni tampoco puede negarse que en algunos de estos casos se ha declarado que el intervalo de tiempo entre ambas embestidas no pudo haber excedido de muy pocos días.

De ahí que, por deducción, algunos balleneros hayan creído que el Pasaje del Noroeste, durante tanto tiempo un problema para el hombre, nunca fue un problema para la ballena.

De modo que aquí, en la experiencia real y viva de hombres vivos, los prodigios relatados en la antigüedad sobre la aislada montaña de Estrella en Portugal (cerca de cuya cumbre se decía que había un lago en el que los restos de los barcos flotaban hasta la superficie); y esa historia aún más maravillosa de la fuente Aretusa cerca de Siracusa (cuyas aguas se creía que provenían de Tierra Santa a través de un pasaje subterráneo); estas narraciones fabulosas son casi plenamente igualadas por las realidades de los balleneros.

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