Pero como por cada cachalote se arponean tal vez cincuenta de estas ballenas de ballena, algunos filósofos del sollao han llegado a la conclusión de que esta masacre positiva ya ha diezmado muy seriamente sus batallones.
Pero aunque desde hace algún tiempo un número de estas ballenas, no menor de 13.000, sea sacrificado anualmente en la costa noroccidental solo por los estadounidenses; sin embargo, hay consideraciones que hacen que incluso esta circunstancia carezca de importancia o sea insignificante como argumento en contra en este asunto.
Natural como resulta ser el mostrarse algo incrédulo en cuanto a la población de las criaturas más enormes del globo, ¿qué diremos sin embargo a Harto, el historiador de Goa, cuando nos dice que en una sola cacería el rey de Siam cazó 4000 elefantes; que en aquellas regiones los elefantes son tan numerosos como los hatos de ganado en los climas templados?
Y no parece haber razón para dudar de que si estos elefantes, que llevan siendo cazados durante miles de años por Semíramis, por Poro, por Aníbal y por todos los sucesivos monarcas de Oriente —si aún sobreviven allí en gran número, con mucha más razón podrá la gran ballena sobrevivir a toda cacería, ya que posee un pastizal en el que explayarse que es precisamente dos veces más grande que toda el Asia, ambas Américas, Europa y África, Nueva Holanda y todas las islas del mar combinadas.
Además: hemos de considerar que, debido a la supuesta gran longevidad de las ballenas, que probablemente alcanzan la edad de un siglo o más, en cualquier momento dado varias generaciones adultas distintas deben ser contemporáneas.