¿Por qué se ha instituido el gobierno en absoluto? Porque las pasiones de los hombres no se conforman a los dictados de la razón y la justicia sin coacción.
¿Se ha descubierto acaso que los cuerpos de hombres actúan con más rectitud o mayor desinterés que los individuos? Lo contrario de esto ha sido inferido por todos los observadores minuciosos de la conducta de la humanidad, y tal inferencia se funda en razones obvias.
- El respeto por la reputación ejerce una influencia menos activa cuando la infamia de una mala acción ha de dividirse entre varios que cuando recae por entero sobre uno solo.
- El espíritu de facción, que suele mezclar su veneno en las deliberaciones de todos los cuerpos de hombres, arrastrará a menudo a las personas que los componen a cometer impropiedades y excesos de los que se sonrojarían en su condición de particulares.
Además de todo esto, existe, en la naturaleza del poder soberano, una impaciencia por el control que predispone a quienes están investidos de su ejercicio a mirar con malos ojos todos los intentos externos de restringir o dirigir sus operaciones.
De este espíritu resulta que, en toda asociación política que se forme sobre el principio de unir en un interés común a una serie de soberanías menores, se hallará una especie de tendencia excéntrica en los orbes subordinados e inferiores, mediante cuya operación habrá un esfuerzo perpetuo en cada uno por alejarse del centro común.
Esta tendencia no es difícil de explicar. Tiene su origen en el amor al poder. El poder controlado o coartado es casi siempre el rival y enemigo de aquel poder por el cual es controlado o coartado.