hombres ejercen su razón con serenidad y libertad sobre una variedad de cuestiones distintas, inevitablemente divergen en algunas de ellas. Cuando se hallan gobernados por una pasión común, sus opiniones —si es que así pueden llamarse— serán las mismas.
Cuarto. Es cuando menos problemático que las decisiones de este cuerpo no tergiversen, en varios casos, los límites prescritos para los departamentos legislativo y ejecutivo, en lugar de reducirlos y limitarlos dentro de sus esferas constitucionales.
Quinto. Nunca he entendido que las decisiones del consejo sobre cuestiones constitucionales, ya se hayan formado correcta o erróneamente, hayan tenido efecto alguno en variar la práctica fundamentada en las interpretaciones legislativas. Incluso parece, si no me equivoco, que en una ocasión la legislatura contemporánea rechazó las interpretaciones del consejo y de hecho se impuso en la disputa.