primera, al pretender abarcar demasiado, está calculada para no lograr nada; la segunda, al evitar un extremo imprudente y ser perfectamente compatible con una previsión adecuada para las exigencias de la nación, tendrá un efecto salutífero y poderoso.
La legislatura de los Estados Unidos se verá OBLIGADA, por esta disposición, al menos una vez cada dos años, a deliberar sobre la conveniencia de mantener una fuerza militar en pie; a tomar una nueva resolución sobre el asunto; y a declarar su parecer al respecto, mediante una votación formal ante sus electores.
No ESTÁ EN SUS MANOS otorgar al departamento ejecutivo fondos permanentes para el sostenimiento de un ejército, aun si hubieran sido lo suficientemente imprudentes como para estar dispuestos a depositar en él una confianza tan inadecuada.
Como es de esperar que el espíritu de partido, en diversos grados, contamine a todos los cuerpos políticos, no cabe duda de que habrá personas en la legislatura nacional bastante dispuestas a censurar las medidas e incriminar