distritos mediante los cuales serán elegidos sus representantes federales. Se supone que la ciudad de Filadelfia contiene entre cincuenta y sesenta mil almas. Por lo tanto, formará casi dos distritos para la elección de representantes federales. Sin embargo, forma un solo condado, en el cual cada elector vota por cada uno de sus representantes en la legislatura del Estado.
Y lo que puede parecer aún más directamente relacionado con nuestro propósito, toda la ciudad elige en realidad a UN SOLO MIEMBRO para el consejo ejecutivo. Esto ocurre en todos los demás condados del Estado.
¿No son estos hechos las pruebas más satisfactorias de la falacia que se ha empleado contra la rama del gobierno federal en cuestión?
¿Ha aparecido en el curso de los procesos que los senadores de Nuevo Hampshire, Massachusetts y Nueva York, o el consejo ejecutivo de Pensilvania, o los miembros de la Asamblea en los dos últimos Estados, hayan mostrado alguna disposición peculiar a sacrificar a la mayoría en favor de la minoría, o sean en algún respecto menos dignos de sus cargos que los representantes y magistrados nombrados en otros Estados por divisiones muy pequeñas del pueblo?
Pero hay casos de índole más firme que cualquiera de los que hasta ahora he citado. Una de las ramas del poder legislativo de Connecticut está constituida de tal manera que cada uno de sus miembros es elegido por todo el Estado. Lo mismo sucede con el gobernador de dicho Estado, el de Massachusetts y el de este Estado, y con el presidente de Nuevo Hampshire. Dejo que cada quien decida si puede decirse que el resultado de cualquiera de estos experimentos apoya la sospecha de que un modo difuso de elegir a los representantes del pueblo tiende a encumbrar a traidores y a socavar la libertad pública.
PUBLIUS Anclaje H2