como tribunal de acusación, basándose en una mezcla indebida de poderes, defienden, al menos implícitamente, la conveniencia de conferir la decisión final de todas las causas a todo el cuerpo legislativo o a una parte de él.
Los argumentos, o más bien insinuaciones, en que se funda esta acusación, son al efecto:
"La autoridad del propuesto Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que ha de ser un órgano separado e independiente, será superior a la del poder legislativo. El poder de interpretar las leyes de acuerdo con el espíritu de la Constitución le permitirá a dicho tribunal darles la forma que estime conveniente; especialmente porque sus decisiones no estarán sujetas en modo alguno a la revisión ni a la corrección del cuerpo legislativo. Esto es tan sin precedentes como peligroso. En Gran Bretaña, el poder judicial, en última instancia, reside en