votos a los comerciantes, antes que a personas de sus propias profesiones u oficios. Esos ciudadanos perspicaces son muy conscientes de que las artes mecánicas y manufactureras proporcionan los materiales para la empresa y la industria mercantiles.
Muchos de ellos, en efecto, están relacionados inmediatamente con las operaciones del comercio. Saben que el comerciante es su patrono y amigo natural; y son conscientes de que, por grande que sea la confianza que con justicia puedan sentir en su propio buen juicio, sus intereses pueden ser promovidos con mayor eficacia por el comerciante que por ellos mismos.
Ellos tienen conciencia de que sus hábitos de vida no han sido tales como para brindarles aquellas dotes adquiridas sin las cuales, en una asamblea deliberativa, las mayores habilidades naturales son por lo general inútiles; y que la influencia, el peso y los superiores conocimientos de los comerciantes los hacen más aptos para una lid con cualquier espíritu que pudiera llegar a infiltrarse en los consejos públicos, hostil a los intereses manufactureros y comerciales.