¿Qué agricultor o fabricante se dedicará a fomentar un cultivo o establecimiento en particular, cuando no tiene la garantía de que sus trabajos y anticipos preparatorios no lo convertirán en víctima de un gobierno inconstante?
En una palabra, ningún gran progreso o loable empresa que requiera los auspicios de un sistema firme de política nacional puede llevarse a cabo.
Pero el efecto más deplorable de todos es la disminución del afecto y la reverencia que se infiltra en los corazones del pueblo hacia un sistema político que traiciona tantas señales de debilidad y defrauda tantas de sus halagüeñas esperanzas.
Ningún gobierno, como tampoco ningún individuo, será respetado por mucho tiempo sin ser verdaderamente respetable; ni será verdaderamente respetable sin poseer una cierta porción de orden y estabilidad.
PUBLIUS Anclaje H2