Del New York Packet. Martes, 25 de marzo de 1788.
HAMILTON
Al Pueblo del Estado de Nueva York:
EL Presidente de los Estados Unidos será "comandante en jefe del ejército y la armada de los Estados Unidos, y de la milicia de los varios Estados cuando se le llame al servicio activo de los Estados Unidos".
La propiedad de esta disposición es tan evidente en sí misma y está, al mismo tiempo, tan acorde con los precedentes de las constituciones estatales en general, que hace falta muy pouco para explicarla o reforzarla. Aun aquellas de ellas que, en otros aspectos, han asociado al magistrado supremo con un consejo, han concentrado en su mayor parte la autoridad militar únicamente en él.
De todos los cuidados o preocupaciones del gobierno, la dirección de la guerra exige de manera muy peculiar aquellas cualidades que distinguen el ejercicio del poder por una sola mano. La dirección de la guerra implica la dirección de la fuerza común; y el poder de dirigir y emplear la fuerza común constituye una parte habitual y esencial en la definición de la autoridad ejecutiva.