Un experimento de esta naturaleza siempre sería peligroso frente a una constitución en cualquier grado competente para su propia defensa, y a un pueblo lo suficientemente ilustrado como para distinguir entre un ejercicio legal y una usurpación ilegal de la autoridad.
- El éxito de esta requeriría no meramente una mayoría fraccional en la legislatura, sino la concurrencia de los tribunales de justicia y del cuerpo del pueblo.
- Si los jueces no estuviesen embarcados en una conspiración con la legislatura, declararían que las resoluciones de dicha mayoría son contrarias a la ley suprema del país, inconstitucionales y nulas.
- Si el pueblo no estuviera contaminado con el espíritu de sus representantes estatales, este, como guardián natural de la Constitución, inclinaría su peso en la balanza nacional y le daría una preponderancia decisiva en la contienda.
Intentos de esta índole no se harían a menudo con ligereza o imprudencia, porque rara vez podrían realizarse sin peligro