Estas parecían ser razones concluyentes en contra de incorporar los sistemas de todos los Estados en la formación del poder judicial nacional, de acuerdo con lo que se puede suponer que fue el intento de la minoría de Pensilvania. Examinemos ahora hasta qué punto la propuesta de Massachusetts está diseñada para remediar el supuesto defecto.
Está en esta forma: "En los juicios civiles entre ciudadanos de diferentes Estados, toda cuestión de hecho que surja en los juicios de derecho consuetudinario (common law) podrá ser juzgada por un jurado si las partes, o cualquiera de ellas, lo solicitan".
Esto, en el mejor de los casos, es una proposición limitada a una sola descripción de causas; y la inferencia es justa, ya sea que la convención de Massachusetts considerara esa como la única clase de causas federales en las cuales el juicio por jurado sería adecuado; o que, si deseaban una disposición más amplia, consideraron impracticable idear una que cumpliera debidamente con el fin propuesto.
Si lo primero, la omisión de un reglamento respecto a un objeto tan parcial nunca puede considerarse como una imperfección material en el sistema. Si lo último, ofrece una fuerte corroboración de la extrema dificultad del asunto.
Pero esto no es todo: si advertimos las observaciones ya hechas respecto a los tribunales que subsisten en los diversos Estados de la Unión, y los diferentes poderes ejercidos por ellos, aparecerá que no hay expresiones más vagas e indeterminadas que aquellas que se han empleado para caracterizar esa especie de causas respecto de las cuales se pretende que tengan derecho a un juicio por jurado.