Para el Independent Journal. Miércoles, 26 de marzo de 1788
HAMILTON
Al Pueblo del Estado de Nueva York:
El Presidente tendrá poder, "con el consejo y consentimiento del Senado, para celebrar tratados, siempre que concurran las dos terceras partes de los senadores presentes".
Aunque esta disposición ha sido combatida, por diversos motivos y con no pequeño grado de vehemencia, no dudo en declarar mi firme convencimiento de que es una de las partes mejor meditadas e irreprochables del plan.
Una objeción se basa en el trillado tema de la mezcolanza de poderes; unos sostienen que el Presidente debería poseer por sí solo la facultad de celebrar tratados; otros, que esta debió depositarse exclusivamente en el Senado.
Otra fuente de objeción se deriva del pequeño número de personas por quienes puede hacerse un tratado. De los que adoptan esta objeción, una parte opina que la Cámara de Representantes debió haber sido asociada en el asunto, mientras que otra parte parece pensar que no era necesario más que haber sustituido dos tercios de todos los miembros del Senado por dos tercios de los miembros presentes.