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nydus/The Federalist PapersPublic
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EL FEDERALISTA No. 68. El modo de elegir al Presidente

actuaran en circunstancias favorables para la deliberación y para una combinación juiciosa de todas las razones e incentivos que debían regir su elección.

Un pequeño número de personas, elegidas por sus conciudadanos de entre la masa general, serán las más propensas a poseer la información y el discernimiento requeridos para investigaciones tan complicadas.

También era singularmente conveniente ofrecer el menor margen posible al tumulto y al desorden. Este mal no era el que menos debía temerse en la elección de un magistrado que había de desempeñar un papel tan importante en la administración del gobierno como el Presidente de los Estados Unidos.

Pero las precauciones que se han concertado tan felizmente en el sistema objeto de este análisis, prometen una seguridad eficaz contra este mal. La elección de VARIOS, para formar un cuerpo intermedio de electores, será mucho menos propicia para convulsionar a la comunidad con movimientos extraordinarios o violentos, que la elección de UNO que habría de ser él mismo el objeto final de los deseos públicos.

Y como los electores, elegidos en cada Estado, deben reunirse y votar en el Estado en el que son elegidos, esta situación aislada y dividida los expondrá mucho menos a los ánimos caldeados y agitaciones, que podrían transmitirse de ellos al pueblo, que si todos se hubieran de convocar al mismo tiempo, en un solo lugar.

Nada era más de desear que el que se opusiera todo obstáculo practicable a la camarilla, la intriga y la corrupción. Cabía esperar naturalmente queestos adversarios mortales del gobierno republicano hicieran sus aproximaciones por más de un flanco, pero principalmente por el deseo de las potencias extranjeras de ganar una influencia indebida en nuestros consejos.

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