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nydus/Short FictionPublic
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The Facts in the Case of M. Valdemar

que me mandaría llamar unas veinticuatro horas antes del período anunciado por sus médicos como el de su fallecimiento.

Han pasado ahora poco más de siete meses desde que recibí, del propio M. Valdemar, la adjunta nota:

Mi querido P⁠⸺⁠ :

Más le vale venir ahora. D⁠⸺ y F⁠⸺ coinciden en que no podré resistir más allá de la medianoche de mañana; y creo que han calculado el momento con mucha exactitud.

Recibí esta nota media hora después de haber sido escrita, y en quince minutos más me encontraba en la habitación del moribundo. No lo había visto en diez días, y me aterrorizó la espantosa alteración que el breve intervalo había obrado en él. Su rostro ostentaba un tinte plomizo; los ojos carecían por completo de brillo; y la emaciación era tan extrema que los pómulos habían rasgado la piel. Su expectoración era excesiva. El pulso apenas era perceptible. Conservaba, sin embargo, de un modo muy notable, tanto su facultad mental como cierto grado de fuerza física. Hablaba con claridad⁠—tomó unos medicamentos paliativos sin ayuda⁠— y, cuando entré en la habitación, estaba ocupado en redactar notas a lápiz en una libreta. Estaba incorporado en la cama con almohadas. Los doctores D⁠⸺ y F⁠⸺ se hallaban presentes.

Después de estrechar la mano de Valdemar, aparté a estos caballeros y obtuve de ellos un relato detallado del estado del paciente. El pulmón izquierdo se hallaba desde hacía dieciocho meses en un estado semióseo o cartilaginoso y, por supuesto, era enteramente inútil para todas las funciones de la vitalidad. El derecho, en su porción superior, estaba también parcial, si no totalmente, osificado, mientras que la región inferior no era más que una masa de tubérculos purulentos, fundidos los unos en los otros.

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