Μελλοντα ταυτα.
“Estas cosas están en el futuro cercano.”
¿«Nacido de nuevo»?
Sí, hermosísima y amadísima Una, «nacida de nuevo». Estas fueron las palabras en cuyo significado místico había meditado durante tanto tiempo, rechazando las explicaciones del sacerdocio, hasta que la Muerte misma me reveló el secreto.
¡Muerte!
¡Cuán extrañamente, dulce Una, repites mis palabras! Noto, además, una vacilación en tu paso, una gozosa inquietud en tus ojos. Estás confusa y abrumada por la majestad novedosa de la Vida Eterna. Sí, de la Muerte hablaba. Y cuán singularmente suena aquí esa palabra que antiguamente solía infundir terror en todos los corazones, ¡echando a perder todos los placeres!
¡Ah, la Muerte, el espectro que presidía todos los festejos! ¡Cuán a menudo, Monos, nos extraviábamos en especulaciones sobre su naturaleza! ¡Cuán misteriosamente obraba como un freno para la dicha humana, diciéndole: «hasta aquí, y no más allá»! Aquel amor mutuo y ferviente, mi propio Monos, que ardía en nuestros pechos: ¡cuán vanamente nos engañamos, sintiéndonos felices en su primer brote, al creer que nuestra felicidad se fortalecería con sus fuerzas! ¡Ay! A medida que crecía, crecía también en nuestros corazones el pavor a aquella hora funesta que se apresuraba a separarnos para siempre!