lodo”. > «Entre los colaboradores originales del presente número destacamos (además del eminente director, el señor Crab), a hombres de la talla de Snob, Slyass y Mumblethumb. Aparte de los artículos de redacción, el texto más valioso, sin embargo, es, a nuestro juicio, una joya poética de Snob sobre el “Aceite de Bob”, aunque nuestros lectores no deben suponer, por el título de esta incomparable bijou, que guarde similitud alguna con cierta sarta de necedades sobre el mismo tema escrita por cierto individuo despreciable cuyo nombre es inescrutable para oídos refinados. El presente poema “Sobre el Aceite de Bob” ha despertado una expectación y una curiosidad universales respecto al titular del evidente seudónimo “Snob”, una curiosidad que, por fortuna, está en nuestras manos satisfacer. “Snob” es el nom de plume del señor Thingum Bob, de esta ciudad, pariente del gran señor Thingum (de quien lleva el nombre) y emparentado por lo demás con las familias más ilustres del Estado. Su padre, Thomas Bob, Esq., es un opulento comerciante de Smug. 15 de sep.—1
Esta generosa aprobación me llegó al fondo del corazón, tanto más cuanto que emanaba de una fuente tan declaradamente, tan proverbialment pura como el Sapo. La palabra «patochada», aplicada al «Aceite-de-Bob» de la Mosca, me pareció singularmente punzante y apropiada. Los términos «joya» y «bisutería», sin embargo, usados en referencia a mi composición, me parecieron hasta cierto punto endebles y carentes de fuerza. No eran suficientemente prononcés (como decimos en Francia).
Apenas había acabado de leer al Sapo, cuando un amigo puso en mis manos un ejemplar del Topo, un diario que gozaba de gran reputación por la agudeza de su percepción en asuntos generales y por el estilo abierto, honesto y público de sus editoriales. El Topo hablaba de la Piruleta de la siguiente manera: