“Acabamos de recibir el Lollipop de octubre, y debemos decir que jamás antes habíamos hojeado un solo número de ninguna publicación periódica que nos haya proporcionado una felicidad tan suprema. Hablamos con conocimiento de causa. El Hum-Drum, el Rowdy-Dow y el Goosetherumfoodle más vale que cuiden bien sus laureles. Estas publicaciones, sin duda, superan a todo en cuanto a pretensiones estruendosas, pero, en todos los demás aspectos, ¡quédense con el Lollipop! Cómo esta célebre revista puede sufragar sus evidentemente enormes gastos es más de lo que podemos comprender. Ciertamente, tiene una tirada de 300.000 ejemplares y su lista de suscriptores ha aumentado en una mitad durante la última semana, pero aun así la suma que desembolsa mensualmente por colaboraciones es pasmosamente descomunal. Sabemos por buena fuente que el señor Fatquack recibió nada menos que sesenta y dos centavos y medio por su reciente nouvelle doméstica, el ‘Trapo de Cocina’. > > Los colaboradores del número que tenemos ante nosotros son el señor Crab (el eminente director), Snob, Mumblethumb, Fatquack y otros; mas, después de las inimitables composiciones del propio director, preferimos una efusión digna de un diamante salida de la pluma de un poeta emergente que escribe bajo el seudónimo de ‘Snob’ —un nom de guerre que, predecimos, un día eclipsará el fulgor de ‘Boz’—. ‘Snob’, según nos enteramos, es un tal señor Thingum Bob, Esq., único heredero de un adinerado comerciante de esta ciudad, Thomas Bob, Esq., y pariente cercano del distinguido señor Thingum. El
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La vida literaria de Thingum Bob, Esq.
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