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nydus/Short FictionPublic
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Eleonora

Sub conservatione formæ specificæ salva anima.

Descendiente soy de una raza célebre por el vigor de su fantasía y el ardor de su pasión.

Hombres me han llamado loco; pero la cuestión aún no está resuelta, si la locura es o no la más alta inteligencia, si mucho de lo glorioso —si todo lo que es profundo— no surge de la enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general.

Aquellos que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen destellos de la eternidad, y se estremecen, al despertar, al descubrir que han estado en la antesala del gran secreto.

A trozos, aprenden algo de la sabiduría que es del bien, y más del mero conocimiento que es del mal. Penetran, sin embargo, sin timón ni brújula en el vasto océano de la «luz inefable», y de nuevo, como las aventuras del geógrafo nubio, « agressi sunt mare tenebrarum, quid in eo esset exploraturi ».

Diremos, pues, que estoy loco. Concedo, al menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de una razón lúcida, indiscutible y perteneciente al recuerdo de los acontecimientos que forman la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda, perteneciente al presente y al recuerdo de lo que constituye la segunda gran era de mi ser. Por tanto, lo que cuente del período anterior, creedlo; y a lo que relate del tiempo posterior, concededle solo el crédito que parezca merecer, o

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