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nydus/Short FictionPublic
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Hop-Frog

No puedo decir, con precisión, de qué país procedía originalmente Hop-Frog. Era de alguna región bárbara, sin embargo, de la que nadie había oído hablar jamás, a gran distancia de la corte de nuestro rey. Hop-Frog, y una joven muy poco menos enana que él (aunque de proporciones exquisitas y una bailarina maravillosa), habían sido arrancados por la fuerza de sus respectivos hogares en provincias colindantes, y enviados como obsequios al rey por uno de sus siempre victoriosos generales.

Bajo estas circunstancias, no es de extrañar que surgiera una estrecha intimidad entre los dos pequeños cautivos.

En verdad, pronto se hicieron amigos inseparables.

Hop-Frog, que, aunque divertía muchísimo, no era nada popular, no tenía el poder de prestarle muchos servicios a Trippetta; pero ella, a causa de su gracia y exquisita belleza (aunque enana), era universalmente admirada y mimada; de modo que poseía mucha influencia, y nunca dejaba de usarla, siempre que podía, en beneficio de Hop-Frog.

En cierta gran ocasión de Estado⁠—olvidé cuál⁠—, el rey decidió ofrecer una mascarada, y siempre que una mascarada, o algo por el estilo, tenía lugar en nuestra corte, los talentos tanto de Hop-Frog como de Trippetta entraban indefectiblemente en juego. Hop-Frog, en especial, era tan inventivo en lo que respecta a preparar desfiles, sugerir personajes novedosos y diseñar disfraces para los bailes de máscaras, que al parecer no se podía hacer nada sin su ayuda.

Había llegado la noche señalada para la fiesta. Bajo la supervisión de Trippetta, se había acondicionado un salón magnífico con toda clase de artificios capaces de dar realce a una mascarada. Toda la corte vivía en un fiebre de expectación. En cuanto a los disfraces y personajes, bien podía suponerse que todo el mundo ya había tomado una decisión al respecto. Muchos se habían

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