Rowdy-Dow , Lollipop , Hum-Drum , y Goosetherumfoodle .
Sí; he hecho historia. Mi fama es universal. Se extiende hasta los confines más remotos de la tierra. No se puede tomar un periódico cualquiera en el que no se vea alguna alusión al inmortal Thingum Bob. Es lo que dijo el señor Thingum Bob, y lo que escribió el señor Thingum Bob, y lo que hizo el señor Thingum Bob. Pero soy manso y expiro con un corazón humilde. Al fin y al cabo, ¿qué es?—este indescriptible algo que los hombres se empeñan en llamar «genio». Coincido con Buffon—con Hogarth—, no es más que diligencia, al fin y al cabo.
¡Miradme!—¡cómo trabajé—cómo me afané—cómo escribí! ¡Dioses, no escribí acaso? Desconocía la palabra «descanso». De día me aferraba a mi escritorio y de noche, pálido estudiante, quemaba las pestañas. Deberíais haberme visto—debierais. Me inclinaba a la derecha. Me inclinaba a la izquierda. Me sentaba hacia adelante. Me sentaba hacia atrás. Me sentaba enhiesto. Me sentaba tête baissée (como dicen en kickapoo), inclinando la cabeza muy cerca de la página de alabastro. Y, a través de todo, yo— escribía . A través de la alegría y a través de la pena, yo— escribía . A través del hambre y a través de la sed, yo— escribía . A través de la buena y de la mala reputación, yo— escribía . Bajo la luz del sol y bajo la luz de la luna, yo— escribía. Lo que escribí es innecesario decirlo. ¡El estilo!—eso era lo importante. Lo aprendí de Fatquack—¡chis!—¡pum!—y ahora os estoy dando una muestra de él.