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nydus/Short FictionPublic
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El hombre que fue hecho polvo

“—mandragora Ni todos los jarabes somníferos del mundo lograrán jamás curarte para devolverte ese dulce sueño que poseías ayer!”

aquí rugió nuestro Clímax justo en mi oreja, y agitándome el puño en la cara todo el tiempo, de un modo que no pude soportar, y que no quise. Abandoné a las señoritas Cognoscenti de inmediato, fui tras bambalinas sin dilación, y le propiné al miserable bribón tal paliza que confío en que recordará hasta el día de su muerte.

En la velada de la encantadora viuda, la señora Kathleen O’Trump, tenía la seguridad de no sufrir ninguna decepción semejante. En consecuencia, apenas hube tomado asiento en la mesa de juego, con mi bonita anfitriona como vis-à-vis, cuando le propuse aquellas preguntas cuya resolución se había vuelto algo tan esencial para mi tranquilidad.

—¡Smith! —dijo mi socio—, ¿cómo, no el general John A. B. C.? ¡Horrible asunto aquel, verdad?—; ¿diamantes, dijo?—; ¡terribles malvados esos kickapoos!—; estamos jugando al

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