Por último. Que es una opinión muy generalmente recibida, o que debiera serlo generalmente, que el Colegio de Astrónomos de la ciudad de Róterdam, así como otros colegios en todas las demás partes del mundo —por no hablar de los colegios y los astrónomos en general—, son, por decir lo menos, ni un ápice mejores, ni más grandes, ni más sabios de lo que debieran ser.
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La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall
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