He visto más belleza viva, madura y real, Que todas las tonterías de su ideal de piedra.
Solo en el paisaje es verdadero el principio del crítico; y, habiendo sentido su verdad aquí, es tan solo el espíritu precipitado de la generalización el que lo ha inducido a proclamarlo verdadero en todos los dominios del Arte.
Habiendo, digo, sentido su verdad aquí. Pues el sentimiento no es ninguna afectación ni quimera. Las matemáticas no ofrecen demostraciones más absolutas que las que el sentimiento de su arte le otorga al artista. Él no solo cree, sino que sabe positivamente, que tal o cual disposición de la materia, o de la forma, Aparentemente arbitraria, constituye, y solo constituye, la verdadera Belleza.
Sin embargo, sus razones aún no han madurado hasta expresarse. Queda pendiente un análisis más profundo que los que el mundo ha visto hasta ahora, para investigarlas y expresarlas por completo.
A pesar de ello, se ve confirmado en sus opiniones instintivas por la concurrencia de todos sus pares. Sea una composición defectuosa; hágase una enmienda en su mera disposición formal; sométase esta enmienda a todos los artistas del mundo; cada uno de ellos admitirá su necesidad. E incluso mucho más que esto, como remedio a la composición defectuosa, cada miembro aislado de la cofradía sugerirá exactamente la misma enmienda.
Repito que solo en las disposiciones paisajísticas, o en las meras colocaciones, es susceptible la Naturaleza física de «exaltación» y que, por tanto, su susceptibilidad de mejora en este único punto era un misterio que, hasta entonces, yo había sido incapaz de resolver. Fue el señor Ellison quien sugirió por primera vez la idea de que lo que considerábamos mejora o exaltación de la belleza natural lo era en