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nydus/Short FictionPublic
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El cofre alargado

La aparadura resultó estar mal ajustada y muy castigada; y al tercer día del temporal, hacia las cinco de la tarde, nuestro mesana, en un fuerte bandazo a barlovento, se vino abajo con todo y arboladura. Durante una hora o más intentamos en vano deshacernos de él, debido al prodigioso balanceo del barco; y, antes de que lo hubiéramos conseguido, el carpintero vino a popa y anunció cuatro pies de agua en la bodega. Para colmo de males, descubrimos que las bombas estaban atascadas y casi inservibles.

Todo era ya confusión y desesperación; sin embargo, se hizo un esfuerzo para aligerar el barco arrojando por la borda la mayor cantidad posible de carga que pudiera alcanzarse y cortando los dos mástiles que quedaban. Esto lo logramos por fin; pero aún seguíamos sin poder hacer nada en las bombas y, entretanto, la vía de agua avanzaba muy rápidamente sobre nosotros.

Al ponerse el sol, el vendaval había disminuido sensiblemente en violencia y, como el mar amainaba con él, todavía abrigaríamos ligeras esperanzas

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