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nydus/Short FictionPublic
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La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall

Se dice, por el contrario, que durante cada una y todas sus veintiuna circunvoluciones exhaló no menos de veintiuna bocanadas distintas y furiosas de su pipa, a la que se aferró todo el tiempo con todas sus fuerzas, y a la que piensa seguir aferrado (Dios mediante) hasta el día de su fallecimiento.

Entre tanto, el globo se elevó como una alondra y, remontándose muy lejos por encima de la ciudad, acabó por derivar silenciosamente detrás de una nube semejante a aquella de la que tan extrañamente había surgido, perdiéndose así para siempre ante los atónitos ojos de los buenos ciudadanos de Róterdam.

Toda la atención se dirigió ahora hacia la carta, cuyo descenso y las consecuencias derivadas del mismo habían resultado tan fatalmente subversivos tanto para la persona como para la dignidad personal de su Excelencia, Von Underduk. Dicho funcionario, sin embargo, no había dejado de pensar, durante sus movimientos circungiratorios, en el importante asunto de asegurar el paquete en cuestión, el cual se vio, al ser inspeccionado, que había caído en las manos más apropiadas, pues estaba dirigido en realidad a él mismo y al profesor Rubadub, en sus capacidades oficiales de presidente y vicepresidente del Colegio de Astronomía de Róterdam.

Fue, por consiguiente, abierto en el acto por dichos dignatarios, y se halló que contenía la siguiente extraordinaria, y en verdad muy seria, comunicación:

“Tal vez Sus Excelencias recuerden a un humilde artesano llamado Hans Pfaall, de ocupación reparador de fuelles, quien, junto con otros tres, desapareció de Róterdam hace unos cinco años, de una manera que debió de parecerles a todos repentina y sumamente inexplicable. Si, no obstante, así place a Sus Excelencias, yo, el autor de

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