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nydus/Short FictionPublic
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Las gafas

Croissart, hija mayor de Croissart el banquero, cuya esposa, a su vez, siendo apenas una niña de dieciséis años al casarse, era la hija mayor de un tal Victor Voissart. Monsieur Voissart, muy singularmente, se había casado con una dama de nombre similar: la señorita Moissart. Ella también era una completa niña cuando se casó; y su madre, asimismo, la señora Moissart, tenía solo catorce años cuando fue conducida al altar. Estos matrimonios tempranos son habituales en Francia. Aquí tenemos, sin embargo, a Moissart, Voissart, Croissart y Froissart, todos en línea directa de descendencia. Mi propio nombre, no obstante, como digo, se convirtió en Simpson por ley de la Asamblea, y con tanta repugnancia de mi parte que, en un momento dado, dudé seriamente en aceptar el legado con la inútil y molesta condición adjunta.

En cuanto a mis prendas personales, no me falta ninguna; muy al contrario, creo estar bien hecho y poseer lo que nueve décimas partes del mundo llamarían un rostro apuesto. Mido cinco pies y once pulgadas de alto. Mi pelo es negro y rizado. Mi nariz es bastante buena. Mis ojos son grandes y grises; y aunque, en realidad, son débiles hasta un grado muy incómodo, nadie sospecharía defecto alguno en este sentido por su apariencia. Sin embargo, la debilidad en sí siempre me ha molestado mucho y he recurrido a todos los remedios, excepto el de usar gafas. Como soy joven y de buen parecer, estas me desagradan de forma natural y me he negado rotundamente a emplearlas. No conozco nada, en verdad, que desfigure tanto el rostro de una persona joven, o que imprima de tal modo en cada facción un aire de mojigatería, por no decir de absoluta falsa devoción y de vejez. Un monóculo, por otra parte, tiene un dejo de pura vanidad y afectación. Hasta ahora me las he arreglado lo mejor posible sin lo uno ni lo otro. Pero ya es demasiado de estos detalles puramente personales que, después de todo, tienen poca importancia. Me contentaré con añadir que mi temperamento es sanguíneo, impetuoso, ardiente, entusiasta, y que toda mi vida he sido un devoto admirador de las mujeres.

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