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nydus/Short FictionPublic
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La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall

y a mis pies. > > “El estupor y la sorpresa producidos en mi mente por este cambio extraordinario en el cariz de los acontecimientos fue tal vez, al fin y al cabo, el aspecto de la aventura menos susceptible de explicación. Pues el vuelco en sí no solo era natural e inevitable, sino que se había anticipado de hecho desde hacía tiempo como un lance que cabía esperar en cuanto llegara al punto exacto de mi viaje en el que la atracción del planeta se viera reemplazada por la atracción del satélite —o, más con precisión, donde la gravitación del globo hacia la tierra fuera menos potente que su gravitación hacia la luna—. Ciertamente me levanté de un sueño profundo, con los sentidos hechos un lío, para contemplar un fenómeno de lo más desconcertante y que, aunque previsto, no se esperaba en el momento. La revolución en sí debió de producirse por fuerza de manera suave y gradual y no está en absoluto claro que, de haber estado despierto en el momento del suceso, me hubiera percatado de ello por evidencia interna alguna de inversión —es decir, por molestia o desajuste alguno, ya sea en mi persona o en mis aparatos—. > > “Huelga casi decir que, al cobrar plena conciencia de mi situación y emerger del terror que había absorbido cada facultad de mi alma, mi atención se dirigió en primer lugar por entero a la contemplación del aspecto físico general de la luna. Yacía bajo mí como un mapa y, aunque juzgué que aún se hallaba a una distancia nada despreciable, los accidentes de su superficie se definían a mi vista con una nitidez de lo más llamativa e inexplicable. La ausencia total de océanos o mares, y en verdad de cualquier lago, río o masa de agua de

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