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nydus/Short FictionPublic
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Por qué el pequeño francés lleva el brazo en cabestrillo

Pero el viejito irlandés nunca empezó a sospechar de mí para nada, y bien desesperado que era el modo en que le hacía el amor a su señoría.

«Woully wou», dice él, «Pully wou», dice él, «Plump in the mud», dice él.

“Todo eso es en vano, Mounseer Frog, mavourneen”, pienso yo; y hablé tan duro y tan rápido como pude todo el tiempo, y a fe mía que fui yo mismo el que divirtió a su señoría por completo y del todo, en razón de la elegante conversación que mantuve con ella acerca de los queridos pantanos de Connaught. Y al poco rato me regaló una sonrisa tan dulce, de un cabo a otro de la boca, que me puso más audaz que un cerdo, y simplemente le agarré la punta del meñique de la manera más delicadísima del mundo, mirándola todo el tiempo con la parte blanca de los ojos.

Y entonces no más que percibir la ternura del dulce ángel, pues apenas observó que yo andaba tras el apretón de su aleta, cuando la alzó en un santiamén y la puso a su espalda, ni más ni menos que como queriendo decir: «Ahora pues, sir Pathrick O’Grandison, ahí te va una buena oportunidad, mavourneen, pues no es del todo cosa de gente fina andar apretando mi aleta bien a la vista de ese pinche extranjero gabacho, el monsieur Maiter-di-dauns».

Wid that I giv’d her a big wink jist to say, “lit Sir Pathrick alone for the likes o’ them thricks,” and thin I wint aisy to work, and you’d have died wid the divarsion to behould how cliverly I slipped my right arm betwane the back o’ the sofy, and the back of her leddyship, and there, sure enough, I found a swate little flipper all a waiting to say, “the tip o’ the mornin’ to ye, Sir Pathrick O’Grandison, Barronitt.”

¿Y no fui yo mismo, a fe mía, el que tan solo le dio el más mínimo apretón del mundo, todo a manera de comienzo, y para no ser demasiado brusco con su señoría? ¿Y oh, caramba, no fue el más cortés y delicado de

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