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nydus/Short FictionPublic
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Un cuento de las montañas Ragged

vez, señor Bedloe, en Saratoga, fue la milagrosa similitud que existía entre usted y la pintura lo que me indujo a abordarlo, a buscar su amistad y a propiciar esos arreglos que resultaron en que me convirtiera en su compañero constante. Al lograr este propósito, me impulsó en parte, y quizás principalmente, un recuerdo nostálgico del difunto, pero también, en parte, una curiosidad inquieta, y no del todo exenta de horror, respecto a usted”.

“En el detalle de la visión que se le presentó a usted en medio de las colinas, ha descrito, con la más minuciosa exactitud, la ciudad india de Benarés, sobre el Río Santo. Los disturbios, el combate, la masacre, fueron los acontecimientos reales de la insurrección de Cheyte Sing, ocurrida en 1780, cuando Hastings se vio en inminente peligro de perder la vida. El hombre que escapaba por la cuerda de turbantes era el propio Cheyte Sing. El grupo en el quiosco eran cipayos y oficiales británicos, encabezados por Hastings. De este grupo formé parte, e hice todo lo posible para evitar la imprudente y fatal salida del oficial que cayó, en los callejones abarrotados, por la flecha envenenada de un bengalí. Ese oficial era mi queridísimo amigo. Era Oldeb. Comprenderá por estos manuscritos —(aquí el hablante sacó un cuaderno en el que varias páginas parecían haber sido escritas recientemente)— que, en el mismo período en que usted imaginó estas cosas en medio de las colinas, yo estaba dedicado a detallarlas por escrito aquí en casa”.

Aproximadamente una semana después de esta conversación, los siguientes párrafos aparecieron en un periódico de Charlottesville:

“Tenemos el doloroso deber de anunciar el fallecimiento del señor Augustus Bedlo, un caballero cuyas afables maneras y numerosas virtudes lo han hecho desde hace tiempo acreedor al afecto de los ciudadanos de

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