CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Página 189 de 1178
Table of Contents

La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall

que el diámetro real de la nebulosidad de ese mismo cometa se contrae con rapidez a medida que se acerca al sol y se dilata con igual celeridad en su retirada hacia el afelio. ¿No estaba acaso justificado al suponer, junto con el señor Valz, que esta aparente condensación de volumen tiene su origen en la compresión del mismo medio etéreo del que hablé antes y que es denso en proporción a su proximidad al sol? El fenómeno de forma lenticular, llamado también luz zodiacal, era asimismo un asunto digno de atención. Este fulgor, tan evidente en los trópicos y que no puede confundirse con ningún brillo meteórico, se extiende oblicuamente hacia arriba desde el horizonte y sigue por lo general la dirección del ecuador solar. Me pareció evidente que participaba de la naturaleza de una atmósfera rara que se extiende desde el sol hacia afuera, más allá de la órbita de Venus al menos, y creía que indefinidamente más lejos. Desde luego, no podía suponer que este medio se limitara a la trayectoria de la elipse del cometa o a la vecindad inmediata del sol. Resultaba fácil, por el contrario, imaginarlo impregnando todas las regiones de nuestro sistema planetario, condensado en lo que llamamos atmósfera en los propios planetas y modificado tal vez en algunos de ellos por consideraciones, por decirlo así, puramente geológicas; es decir, modificado o variado en sus proporciones (o naturaleza absoluta) por materias volatilizadas procedentes de los respectivos orbes. > > “Habiendo adoptado este punto de vista sobre el asunto, me restaron pocas dudas. Admitiendo que en mi trayecto hallase una atmósfera esencialmente idéntica a la de la superficie de la tierra, concebí que, por medio del ingeniosísimo aparato del señor Grimm, me resultaría

189