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nydus/Short FictionPublic
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La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall

los pliegues del material y retorciéndolos con mucha fuerza por el interior mediante una especie de torniquete fijo. > > “En los laterales de la cubierta así ajustada alrededor de la barquilla se habían insertado tres lunas circulares de vidrio grueso pero transparente, a través de las cuales podía vislumbrar sin dificultad a mi alrededor en cualquier dirección horizontal. En aquella porción de tela que formaba el fondo se hallaba asimismo una cuarta ventana del mismo tipo, coincidente con una pequeña abertura en el suelo de la barquilla misma. Esto me permitía mirar perpendicularmente hacia abajo pero, al sopesar lo imposible de colocar un dispositivo similar cenitalmente debido al modo peculiar de cerrar la abertura allí y las consiguientes arrugas en la tela, no podía esperar ver objeto alguno situado directamente en mi cenit. Esto, por supuesto, tenía escasa importancia; pues aun de haber podido instalar una ventana arriba, el globo me habría impedido hacer uso de ella. > > “Aproximadamente a un pie por debajo de una de las ventanas laterales había una abertura circular, de ocho pulgadas de diámetro y provista de un reborde de latón adaptado en su canto interior a las estrías de una rosca. En este reborde se enroscaba el tubo grande del condensador, quedando el cuerpo de la máquina, como es natural, dentro de la cámara de goma elástica. A través de este tubo, una cantidad de la atmósfera rara circundante, extraída mediante un vacío creado en el cuerpo de la máquina, era descargada a continuación en estado condensado para mezclarse con el aire tenue que ya había en la cámara. Repetida varias veces, esta operación llenó al fin la cámara con una atmósfera apta para todos los menesteres de la respiración. Mas en un espacio tan reducido

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