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nydus/Short FictionPublic
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El misterio de Marie Rogêt

De este modo el periódico se esforzó en crear la impresión de una apatía por parte de los familiares de Marie, incompatible con la suposición de que dichos parientes creyesen que el cadáver era el suyo. Sus insinuaciones equivalen a esto: que Marie, con la complicidad de sus amigos, se había ausentado de la ciudad por motivos que implicaban un cargo contra su castidad; y que estos amigos, tras el descubrimiento de un cadáver en el Sena que se parecía un poco al de la muchacha, habían aprovechado la oportunidad para infundir en el público la creencia de su muerte.

Pero L’Etoile volvió a mostrarse precipitado. Se demostró claramente que no existía tal apatía como la imaginada; que la anciana estaba sumamente débil y tan agitada que no podía atender a ninguna obligación; que St. Eustache, lejos de recibir la noticia con frialdad, estaba loco de dolor y se comportó de manera tan frenética que M. Beauvais persuadió a un amigo y pariente para que se hiciera cargo de él y le impidiera asistir al reconocimiento en la exhumación.

Además, aunque L’Etoile afirmó que el cadáver fue enterrado de nuevo a expensas públicas —que la familia rechazó rotundamente una oferta ventajosa de un monumento funerario privado— y que ningún miembro de la familia asistió a la ceremonia; aunque, repito, todo esto fue asegurado por L’Etoile para reforzar la impresión que pretendía transmitir, todo ello quedó satisfactoriamente desmentido.

En un número posterior del periódico se intentó arrojar sospechas sobre el propio Beauvais. El director afirma:

“Ahora bien, las cosas cambian de cariz. Se nos dice que en cierta ocasión, mientras una señora B⁠⸺ se encontraba en la casa de Madame Rogêt, M. Beauvais, que estaba por

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