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nydus/Short FictionPublic
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El misterio de Marie Rogêt

imaginación de la policía parisina. Entre sus emisarios, el nombre de Dupin se había convertido en algo cotidiano. Como el carácter simple de aquellas deducciones con las que había desenredado el misterio nunca fue explicado ni al Prefecto ni a ninguna otra persona que no fuera yo mismo, por supuesto no es de extrañar que el asunto fuera considerado poco menos que milagroso, o que las capacidades analíticas del caballero le valieran la fama de poseer intuición. Su franqueza lo habría llevado a desengañar a todo el que preguntara de semejante prejuicio; pero su humor indolente le prohibía seguir agitando un tema cuyo interés para él hacía tiempo que había cesado. Sucedió así que se vio convertido en el centro de las miradas políticas; y no fueron pocos los casos en los que se intentó contratar sus servicios en la Prefectura. Uno de los ejemplos más notables fue el del asesinato de una joven llamada Marie Rogêt.

Este acontecimiento tuvo lugar unos dos años después de la atrocidad en la Morgue. Marie, cuyo nombre de pila y apellido llamarán inmediatamente la atención por su parecido con los de la desafortunada «cigarrera», era la única hija de la viuda Estelle Rogêt. El padre había muerto durante la infancia de la niña y, desde el período de su muerte hasta dieciocho meses antes del asesinato que constituye el tema de nuestra narración, la madre y la hija habían vivido juntas en la Rue Pavée Saint Andrée; Madame regentaba allí una pensión, asistida por Marie. Las cosas continuaron así hasta que esta última hubo cumplido su vigesimosegundo año, cuando su gran belleza atrajo la atención de un perfumista que ocupaba una de las tiendas en los sótanos del Palais

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